Hace mil años que no escribía, intentaré explicar este sentimiento, uno que te ahoga, que no te deja respirar, que te duele, que te presiona, te habla, te carcome. Es más que ansiedad y nerviosismo, más que dolor y melancolía, explicar esto me costará, pero aún así lo intentaré. Cuando exageras todo, porque así es tu personalidad, porque así lo sientes; te duele cosas insignificantes, pero también te alegran estupideces, a pesar de ello, estarás más cerca de sentirte mal con frecuencia; lo peor es que quieres cambiar y aún así no puedes olvidar aquel sentimiento amargo. Entonces te encuentras sola, encerrada en una habitación, cuatro paredes, una ventana cerrada, agarrando tus rodillas y llorando, pidiendo a gritos que alguien te ayude, que no te dejen sola ¿pero sabes qué? Ya lo estás. No importa que hagas, ese sentimiento no se calma, te destruye, te quiere destruir y tú te dejas, porque ya no tienes fuerzas para seguir. No conocen sus propios pensamientos, todo lo que escuchas son ideas negativas; inseguridad, ansiedad, paranoia, depresión, son hermanas y son asesinas cada una de ellas.
La inseguridad me parece una de las peores, porque no te deja estar feliz; siempre habrá algún pensamiento, algún indicio que te hará pensar "Me dejaran, lo sé". Piensas que no importa cuando te esfuerces, nunca serás suficiente; piensas que, a pesar de que siempre intentas estar alegre y animar a los demás, nunca estás feliz contigo misma. Las personas cambian, las personas te abandonan, y eso está bien, es el ciclo de la vida ¿no?. Las personas mueren, a cada uno le llega su momento, solo que hay personas que quieren retrasar aquel efímero o doloroso momento, mientras que otros, lo anhelan con la esperanza de dejar de sentir, dejar de sufrir.
Y la paranoia y la ansiedad son gemelas, gemelas odiosas dedicadas a hacerte pensar que debes actuar, que debes sufrir, que necesitas de algo que en realidad no quieres ni debes. No hagas nada por favor, no consigues absolutamente nada, que lo diga yo es terriblemente irónico, pues siempre me calmo después de causar algún dolor físico, sea rasguños, pequeños cortes, golpes, etc. A pesar de ello, yo escribo o dibujo cuando no quiero hacerme daño, cuando estoy cansada de llorar desenfrenadamente sin lograr ningún cambio.
Hay días en los que lloro hasta quedarme dormida, hasta que me duele la cabeza, hasta que me mareo. Hay veces que me siento insegura, en que siento que no soy lo suficiente ¿Cómo haré feliz a alguien cuando no puedo hacerme feliz a mi misma? Es ilógico, es estúpido, es agonizante. Me encantaría hacer las cosas bien, pero no puedo, siempre hay un error. No importa cuando me esfuerce, cuanto lo intente, todas las veces en la que lo intenté y caí, volví a levantarme y a intentarlo una y otra vez ¿cuál fue el resultado? fueron golpes, heridas, moretones, cicatrices. Quiero dejar de sentir de una buena vez, no importa si no siento felicidad, si no conozco el sentimiento y me siento vacía; pero no quiero sufrir, estoy harta. Extraño a mi abuela, a mi abuelo, a mi relación de hace años con mi mamá, a muchas personas que me han abandonado a lo largo de la vida, extraño a mi padre y lo perdonaría mil veces si él lo pidiera, pero la realidad es dolorosa y esto nunca pasará.
Carezco de confianza y siempre me resguardo en las personas ¿quién soy cuando estoy sola? Nunca sabrías cómo me siento cuando no estoy contigo, no sabes el frío que siento, la ansiedad que me ahoga, el vacío en mi pecho. Te pediría de rodillas que no me abandones, que no me cambies, que no me dejes; pero me acostumbré tanto al hecho que prefiero solo llorar sola y callarme las cosas, porque siempre ha sido mi culpa, mis relaciones pudieron ser perfectas si yo no fuera como soy; nunca fue su culpa, ni la de los peores, siempre fui yo. Los cansaba, los molestaba, los empalagaba o simplemente se fatigaban de mi "Tienes que estar conmigo las 24/7". Las lágrimas caen como gotas de lluvias, desenfrenadas, sin miedo, con relámpagos como gritos, con nubes como pensamientos. Odio todo esto.
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